Perros Famosos
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"China"

Una perra llamada China, llevada por su instinto maternal, encontró una niña recién nacida abandonada por su madre, de 14 años y la llevó junto a sus cachorros. Le dio calor y le salvó la vida.
La naturaleza es sabia, pero los humanos no siempre lo somos. Una chica argentina de tan sólo 14 años dio a luz a su bebé, una niña, en una zona rural de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires y la abandonó allí mismo. Una perra la encontró y se la llevó junto a sus cachorros, tal vez guiada por su propio instinto maternal.
Gracias al cobijo que le dio este animal, que le brindó calor y la resguardó del frío (en Argentina es invierno), la niña pudo salvar su vida. De lo contrario, habría muerto en pocas horas. El dueño de la perra escuchó los llantos de la niña y enseguida avisó a la policía, que la llevó de inmediato a un hospital, donde determinaron su buen estado de salud. Solo le encontraron algunas pequeñas heridas.
Poco tiempo después de conocerse la noticia, fue identificada la madre del bebé, quien se presentó en el hospital en el que fue internada la recién nacida y también quedó internada. La causa fue catalogada como abandono de persona. Una lección animal.


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"Hachiko"

Otro amigo fiel fue Hachiko, un perro de raza akita inu nacido en 1923 en la ciudad japonesa de Odate. Sin embargo, menos de un año más tarde su dueño, un profesor de agricultura llamado Hidesamuro Ueno, lo llevaría hasta Tokio. Allí Hachiko se acostumbraría a su vida citadina yendo todas las noches hasta la estación de trenes Shibuya para recibir a su dueño cuando éste llegaba del trabajo. Por desgracia Ueno fallece en 1925 y nunca es llevado nuevamente a su casa, por lo que Hachiko queda abandonado en las calles. No obstante, durante 11 años volvería fielmente todas las noches a la estación de trenes, exactamente a la hora en la que arribaba el tren que solía tomar Ueno. Una vez frenado el tren Hachiko buscaba a su amo cuidadosamente entre la multitud y luego se retiraba.
Al cabo de unos años un antiguo alumno de Ueno, que se encontraba realizando un censo de akitas, se enteraría de la historia, y publicaría varias notas con la historia del perro fiel. Una de estas notas aparecería en el más importante periódico de Tokio. Gracias a esto Hachiko ganaría fama a nivel nacional y varias historias y poemas se escribirían al rededor de él. Sin embargo, más importante aun, Hachiko salvaría a su raza ya que solo quedaban 30 akitas puros en todo el Japón, y a partir de ese momento la demanda hizo que se preservaran cuidadosamente. Hoy en día la población de akitas supera los miles. Hachiko es además recordado con una estatua en la estación de Shibuya.

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"Barry"

Barry es el nombre del perro de raza San Bernardo más famoso de la historia. Entre 1800 y 1812 vivió en el Hospicio de San Bernardo, ubicado en el paso homónimo, en Suiza. Allí ayudaba a los monjes del Hospicio, auxiliando viajeros y peregrinos extraviados, aportando su notable desenvolvimiento en la nieve y sentido de orientación.
Su fama se debe a una leyenda iniciada presumiblemente a fines de 1860, que da cuenta del heroico rescate de 40 viajeros perdidos, hasta que el último de ellos lo confunde con un lobo y le da muerte. Aunque esta historia es falsa, ha sido reproducida por decenas de libros y revistas, contribuyendo a acrecentar notablemente la fama de los San Bernardo.
En 1812 un monje lo lleva a la ciudad de Berna, donde muere en 1814. Su cuerpo embalsamado se encuentra expuesto en la entrada del Naturhistorisches Museum der Burgergemeinde (Museo de Historia Natural de Berna - Suiza).
En la localidad de Asnière, cerca de París (Francia), un monumento inmortaliza la imagen de Barry, al pie del cual se puede leer la siguiente inscripción: "Il sauva la vie à 40 personnes. Il fut tué par le 41ème" (El salvó la vida de 40 personas, fue muerto por la 41º).

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"Laika"

Casi un mes después de que la antigua Unión Soviética pusiese en órbita terrestre el satélite artificial Sputnik-1, esta país dio un buen golpe de efecto al lanzar el 3 de noviembre de 1957 su segundo satélite artificial, el Sputnik-2, con un ser vivo en su interior: la famosa perra Laika, de unos 6 Kg de peso.
El animal, un perro abandonado que vagaba por las calles de Moscú, fue capturado y preparado para la misión espacial. Los responsables de la misión consideraban -no equivocadamente- que los perros vagabundos eran capaces de sobrevivir en condiciones más difíciles que aquellos que tenían un hogar... y un viaje espacial no sería precisamente un camino de rosas. Para acostumbrarla al pequeño compartimento en el que volaría dentro del Sputnik-2, Laika -y otros dos perros candidatos, Albina y Mushka- fueron mantenidas en jaulas cada vez más pequeñas durante periodos de 15-20 días.
En realidad, el nombre original de Laika era Kudryavka ("Poco rizada" ) y su viaje estaría lleno de complicaciones: la cabina presurizada del Sputnik 2 le dejaba suficiente sitio para permanecer tumbada o en pie, pero el animal iba encadenado para evitar que la ausencia de gravedad le hiciese dar vueltas. Un sistema regenerador de aire le proveía de oxígeno y su comida y agua le era entregada en forma de gelatina. Nada más iniciar el viaje, las primeras lecturas de telemetría mostraron que durante el lanzamiento el pulso del animal se triplicó y que una vez entró en órbita ésta se hallaba inquieta y nerviosa; no obstante, comía su alimento. La URSS anunció que el animal se comportaba bien y que se encontraba en calma realizando su vuelo espacial y que en pocos días Laika volvería a la Tierra descendiendo a bordo de la cápsula del Sputnik 2 y posteriormente en paracaídas. La realidad sería muy diferente.
Lamentablemente, no había manera posible de que este animal pudiese volver a la Tierra vivo, pues aún no se sabía cómo retornar una cápsula a la Tierra y que sobreviviese un ser vivo a bordo de ésta. Los ingenieros rusos planearon mantener a Laika unos 10 días con vida hasta que las reservas de oxígeno se agotasen. Inicialmente, la URSS, tras desmentir que el animal retornaría vivo a la Tierra, informó que Laika había muerto sin dolor tras una semana en órbita terrestre. Posteriormente los rumores alimentaron la idea de que la perra había sobrevivido sólo unos cuatro días. Pero la verdad no se sabría hasta el Congreso Espacial Mundial de 2002: el científico Dimitri Malashenkov del Instituto de Problemas Biológicos de Moscú informó que, en realidad, Laika murió pocas horas después del inicio de la misión debido a las altas temperaturas y al pánico. La perra sólo sobrevivió durante cuatro órbitas, debido a los problemas térmicos del Sputnik-2: por cuestiones de diseño, el satélite no se había separado de la última etapa del cohete y el animal tuvo que soportar una humedad muy alta y temperaturas de unos 40°C, que acabaron con su vida entre cinco y siete horas después del inicio del vuelo.
Naturalmente, esta información no era conocida por el público en el momento en el que transcurría la misión, por lo que la reacción mundial fue muy variada y en algunos casos muy propia de la época de la guerra fría: asombro, incredulidad, sorpresa... En algunos países, como Inglaterra, la Liga de la Defensa Nacional Canina organizó marchas de protesta guardando diariamente un minuto de silencio por el animal. También, en el mismo pais, la Liga Contra los Deportes Crueles organizó manifestaciones y apeló a las Naciones Unidas y a diversos organismos internacionales para que repudiasen este tipo de experimentos.
Como Moscú había anunciado inicialmente que Laika tenía suficiente alimento para su viaje y que regresaría a la Tierra por medio de un paracaidas, muchas personas estuvieron pendientes de esta misión e incluso algunas aprovecharon para realizar bromas: durante varias horas, la población de Santiago de Chile estuvo convencida de que la perra Laika había caído en su ciudad mediante un paracaídas. Casi todos los habitantes de la zona suburbana, conocida como "Gran Avenida", vieron descender en paracaídas a un gran can que la imaginación popular identificó inmediatamente como la conocida Laika, pero poco después de que el animal llegase a tierra se comprobó que se trataba de un perro y no una perra y que todo el montaje no era más que el fruto de la imaginación de un bromista que lanzó el animal en paracaídas para divertirse a costa de la psicosis de "perras voladoras" que se daba en todo el mundo.
El Sputnik-2 reentraría en la atmósfera terrestre en abril de 1958, con su carga biológica muerta, destruyéndose para siempre.

 

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“Duque"

Es uno de los agentes récord de la Aduana. Y el terror de los narcotraficantes, ya que entre sus méritos se cuenta el haber detectado 8000 kilos de marihuana y casi 100 de cocaína en 13 años de servicio. Un récord, según aseguran en la fuerza.

Pero el agente estrella se jubiló ayer, aquejado por un dolor de cadera que le impide moverse con normalidad. Igual, aseguran que su arma sigue intacta: se trata de ese olfato que le permitió a Duque, el perro labrador retirado, convertirse en una leyenda.

Detrás de todo can estrella hay un instructor. En este caso es Omar Gómez, que lleva 15 años de servicio en Clorinda, Formosa. Junto con Duque cumplieron cientos de operativos exitosos: uno de los más recordados fue hace apenas dos meses cuando secuestraron 1300 kilos de marihuana.

"Hace 15 años que entré en la Aduana para trabajar en la frontera y secuestrar droga. Allí había dos perros de la Gendarmería que teóricamente tenían que colaborar con nosotros, pero no hacían nada. Entonces decidí comprarme uno y entrenarlo", relata Gómez.

Con un manual de adiestramiento de canes, Gómez comenzó a entrenar a Duque cuando cumplió 6 meses. Y al año ya era agente de la Aduana. Juntos formaron un equipo imbatible.

Por todo el país

"Con él recorrimos todo el país. Hasta hicimos operativos en la Cordillera, ¡con 25 grados bajo cero!", cuenta Gómez, que entre las cualidades de su perro destaca que "es un juguetón incansable".

El instructor explica que para estos trabajos los labradores son ideales, "porque no son peligrosos para la gente, son juguetones y tienen el olfato muy desarrollado". Aunque Duque era uno de los agentes más destacados de la Aduana, su dueño no cobraba un peso por el servicio brindado.

"El trabajo de la búsqueda de droga no tiene compensación económica, sólo la satisfacción por el deber cumplido. En el pueblo donde estoy hay muchos chicos que están perdidos por las drogas, es un flagelo. Y con Duque siento que aportamos en esta lucha."

Hoy, aunque Duque está retirado, cumple tareas de asesor. "Hoy lo dejo en mi casa, pero cuando tengo dudas lo llevo a un operativo. Todavía sigue siendo el mejor -asegura su cuidador-. Para mi, Duque es irreemplazable."

Laura Reina

La Nación - 19-12-07

 

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“El Perro Fernando"

Durante los años '50, caminó por las calles de nuestra ciudad, un "ciudadano", que con el tiempo se convertiría en un uno de los seres más queridos de nuestra ciudad, durante aquella época, sentimiento que persiste hasta el día de hoy, este particular ciudadano no provenía de una provincia, ni mucho menos de un país extranjero, así como tampoco hablaba ni vestía raro, todo lo contrario, era tan chaqueño y el único idioma que sabía expresar era el de la solidaridad.Todos lo conocieron y lo adoptaron, como a un hijo, desde el mozo del Bar "La Estrella", quien le servía su diaria comida, hasta el Gerente del Banco "Nación", con quien desayunaba café con leche con medialunas, no nos podemos de olvidar de aquellos vagabundos, con a quienes les hacía compañía en esas largas noches invernales, tampoco de aquellos niños, hoy en día ya personas grandes, que compartían, jugaban y se divertían con él, que fue UN SIMPLE PERRO CALLEJERO, QUE NOS ENSEÑO LO QUE ES LA HUMILDAD, LA SOLIDARIDAD Y EL COOPERATIVISMO.
En la ciudad de Resistencia, existen dos esculturas elaboradas con el corazón y con el mero fin de "NO OLVIDAR" a este pequeño ser que caminó por nuestras calles. Una de esas esculturas se encuentra en la esquina de la Avenida 25 de Mayo y la calle Bartolomé Mitre, la otra resguarda su eterna tumba, en el umbral del Fogón de los Arrieros, sobre la calle Almirante Brown N° 350, bajo la escultura hecha en su honor.

No nos podemos olvidar que fue y es motivo de varias canciones de autores de nivle internacional como es el caso de Alberto Cortes, cuya versión fue recientemente interpretada por el Grupo de Rock "Ataque 77".

Después, cuando se constituyó en mito y en bronce, escribieron un libro sobre él, le dedicaron innumerables notas, Alberto Cortez creó una canción que lo recuerda y, al inaugurarse el Monumento al Perro Fernando, del escultor Víctor Marchese, frente a la Casa de Gobierno, el propio gobernador de la Provincia concurrió al solemne acto.

Se creó incluso una obra de títeres esta increíble historia que recorrió salas de teatro de Resistencia y algunas escuelas.

FERNANDO
(De un reportaje a Fernando Ortiz, su "descubridor")

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“San Roque, San Roque,

que ese perro no me mire ni me toque"

El mejor amigo del hombre”, el perro, ha escrito un sinfín de historias de fidelidad y amor para con sus dueños. Una de ellas es la historia de San Roque, nacido en Montpellier en 1295, un noble francés que a los 20 años decidió repartir sus bienes a los pobres y se marchó a peregrinar a Italia, donde se consagró a asistir a los enfermos aquejados por la peste, hasta que él mismo se contagió.

Piadoso, decidió retirarse solo a los bosques para no contagiar la enfermedad y morir en soledad en 1327. Allí, cuenta la leyenda, apareció un perro que, día a día, llevaba al santo pan para poder comer. En reconocimiento al perro de San Roque, las imágenes del santo siempre están acompañadas por la del animal que fue el único que lo acompañó y asistió hasta su muerte.
Varios milagros fueron atribuidos al santo, y hasta un dicho se hizo popular entre la gente para protegerse de la rabia: “San Roque, San Roque, que ese perro no me mire ni me toque”. Todos los años, el 16 de agosto se conmemora el Día de San Roque, y en distintas parroquias se celebran misas y actos donde los bendecidos son los perros junto a sus dueños.

 

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Chonino, el perro

En la madrugada del 2 de junio de 1983, dos Agentes de la Policía Federal, recorrían la zona de Av. Gral. Paz y Lastra con sus respectivos perros, uno de ellos llamado Chonino. Al ver a dos personas en actitud sospechosa junto a un auto, los Agentes trataron de identificarlos y verificar la documentación del vehículo cuando las personas comenzaron a disparar contra los efectivos. Los hirieron de varios disparos.

Casi al mismo tiempo, Chonino observó que su guía había caído herido, por lo que se abalanzo hacia de uno de los delincuentes y se prendió del brazo inmovilizándolo y desarmándolo. Al ver la escena, el otro delincuente le disparo a Chonino en el pecho. Ya por caer al piso, el perro logró arrancarle un bolsillo de la campera al delincuente, mientras estos se fugaban en dirección a la provincia.

Ya sin fuerzas, Chonino se arrastró hacia su guía que estaba muy herido y murió a su lado. Después murió su guía y el otro Agente pudo sobrevivir. Los asaltantes fueron detenidos y hoy cumplen su condena.

Chonino guardó en su boca, mientras moría, los documentos que el delincuente llevaba en el bolsillo de su campera.              

De ahí en más, Chonino se convirtió en el lider, en el heroe. La calle de acceso a la Sección Agrupación Perros, entre Salguero y la Avenida Casares lleva su nombre. El 2 de junio se instituyó en "Día nacional del perro", en conmemoración a su destacada actuación.

 
 

Fuente: www.policiafederal.gov.ar

 

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Pitón, un bombero
 
"Pocos animales han pasado al bronce. Entre los héroes del bestiario nacional, Alfonso José Cátulo quiere recordar a Pitón, que está inmortalizado en el Monumento al Bombero Voluntario de Mar de Ajó, en el Partido de la Costa. En la plazoleta República de Ecuador aparece su figura con aires de prócer y una placa destaca su pasado de gloria: "Completa la escena el perro Pitón, que se suma a los recuerdos del viejo cuartel de Mar de Ajó. Participó en todas las salidas de emergencia como un bombero más hasta su desaparición. Su ausencia aún no ha sido cubierta". El grupo escultórico fue inaugurado el 23 de diciembre de 1995 y es obra del artista plástico local Ernesto Aloisi."
 
Fuente: Diario La Nación - 18-08-05 - Bestiario

 

 

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César
 

Un perro dió la vida por sus dueños  durante un robo en Boedo.

Tres delicuentes sorprendieron a una mujer que llegaba a su casa en auto, éstos accedieron al interior y amenazaron a los integrantes de la familia, con llevarse al hijo de 2 años.
La suegra de la mujer al escuchar los gritos, bajó con el perro, un ovejero.
Los delincuentes al ver al perro comenzaron a correr, por lo cual éste los persiguió, pero lamentablemente los ladrones comenzaron a disparar, incluso al dueño de la casa , y unos balazos dieron de lleno en César, que murió instantáneamente.
César cumplió con su deber, defender a su querida familia y evitar el robo.

año 2005

 

 

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La historia del perro del duque de Enghien

 

En la noche del 15 al 16 de marzo de 1804, soldados franceses a las órdenes de Bonaparte detuvieron a Louis de Conde, duque de Enghien, en la orilla del Rhin.
El duque fue acusado de ser la cabeza de un complot realista. En ese momento, el duque estaba acompañado de su perro Mohiloff. Lo había comprado en 1798 en Rusia y se paseaba con él por toda Europa. Mohiloff era un carlino de pelaje café con leche y tenía una simpática fisonomía: grandes ojos, máscara negra y mirada pícara. Siguió a la carreta en la que llevaban a su dueño. La siguió hasta el Rhin. Allí los soldados lo echaron, y entonces cruzó el río a nado, con el pequeño hocico fuera del agua, y llegó a la orilla casi al mismo tiempo que su dueño. Le siguió el rastro y corrió detrás del coche de posta donde iba el duque y entró en Estrasburgo al mismo tiempo que él
Sorprendido, el duque vio cómo su perrito saltaba al coche y se acurrucaba a sus pies. Finalmente se autorizó que el perro se quedara con su dueño. Un consejo de guerra condenó a muerte al duque en un juicio sumario. Y en la noche, bajo la lluvia, el duque fue ejecutado en los fosos del castillo. Mohiloff no abandonó a su dueño en ningún momento. El pelotón de ejecución esperaba, Mohiloff se pegó a sus piernas y tuvieron que separarlo.
La bala fulminó al duque. Mohiloff tiritaba de frío, gemía y estaba casi muerto de inanición cuando un marqués lo recogió en el lugar de la ejecución. El perro se dejó llevar sin dificultad.
Y fue después de la inhumación cuando se escapó de la vivienda del comandante y salió aullando. Saltó sobre la tumba. Los gendarmes lo alejaron de allí, pero el perro volvió al mismo sitio.

  
 El pintor Carle Vernet hizo una acuarela que presenta a Mohiloff intentando levantar la piedra que cubre el cuerpo de su dueño, y de ella sacó Cassas una litografía acompañada de dos versos en latín del conde de Marcellus: el descendiente traicionado del conde en el momento de morir busca un amigo, y el único que encuentra es un perro.
Famosos de series y películas

Lassie, la famosa Collie


Las aventuras de Rin tin tin

el famoso pastor alemán


Tus anécdotas

 

Agradecimiento a la  Dra. Claudia S. Faruolo - Mar del Plata

por la información de China, Laika, Hachiko y Barry

Smiley

Agradecimiento a la Docente Sra. Liliana Váldes por la información del Perro Fernando

 

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Isidoro

Eran como las 5 de la tarde, de aquella primavera del mil novecientos setenta y no sé cuanto, cuando el timbre de mi casa me sacó de mi cotidiana tranquilidad.

Isidoro se había ido de la casa de mi entonces amigo Lito, y éste desesperado me pedía ayuda.
En un instante me subí al auto, y salí como loco a buscarlo, por las calles de Martínez.
Finalmente lo encontré como a las 5 cuadras, estaba, solo, sentado en un bar, como si me estuviera esperando.
Lo llame por su nombre y me ignoró, lo volví a llamar, y no me dio ni la hora, , estaba enojado?, no,  más bien ausente, como si hubiera perdido la memoria, o como si no quisiera volver nunca más. 
Le acaricie la cabeza, e intente que subiera al auto, para llevarlo hasta su casa,… nada,… nada le interesaba, nada lo conmovía, finalmente lo logre después de mucho tratar, superando sus negativas. 
Ya en el auto, estaba contento, encontré a Isidoro pensé, al tiempo que sentía sus caricias, y su lengua recorría todo mi cuello. 
Al fin llegué, él, bajó del auto, yo imagine el reencuentro, que nunca sucedió, ya que al tiempo que yo le decía desde la puerta de su casa que había encontrado a Isidoro, Lito me decía," Eduardo, ya lo encontré!" .


Me había equivocado de perro, sí, Isidoro era un perro, de raza ovejero, igual (eso creí yo) al que en ese momento me estaba mirando sorprendido, de ser el protagonista de esta historia.
Subí nuevamente el perro al auto, mientras él, otra vez me pasaba la lengua por mi cuello, solo que esta vez, é , y yo sabíamos que me había robado un perro.
Cuando llegué al lugar donde antes lo habia subido, el perro solo, se bajó, caminó lentamente por la vereda, y mientras se sentaba en el mismo lugar donde antes había estado, se volvió para mirarme como diciéndome “chau tontín”, gracias por el paseo.
Subí a mi auto, me fui, y hasta hoy no pudo parar de reírme, cada vez que me acuerdo de aquel momento.

EM

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Chila
Cuando fuimos a vivir a Virreyes año 60, no había nadie, era campo. Así a lo lejos se veía alguna casita. Mi casa era chica pero el terreno grande y delimitado con alambre. Para tomar el colectivo, había que caminar 12 cuadras, las calles eran de tierra, y los altos pastos en verano cubrían todo el panorama.

Lo cuento como si lo estuviera viendo; tendría 5 años, y juntaba los diarios viejos que mi papá había ya leído y los llevaba al almacén a unas 3 cuadras, esta rutina era sin esperar nada a cambio. Seguramente era una buena acción. Un día fui a llevar lo que había juntado, y la dueña me dice “voy a premiarte, vení”. Yo pasé a la casa y vi una perra con muchos cachorritos. Y me dijo: “elegí uno”. Yo estaba tan feliz, y elegí a una perrita de color blanco sucio, después fue como “Blanquita” pero el color no era tan blanco y era más menuda.

La llevé a casa, y creo que a mi mamá no le gustó la idea, porque recuerdo que lloré mucho para que se quedará.

A  partir de ese momento, fue mi amiga, porque no teníamos vecinos, y por lo tanto no había chicos para jugar. Yo la vestía de nena, le ponía vestiditos y un pañuelo en la cabeza, e íbamos caminando por calle, llevándola de la pata y ella erguida caminaba con las 2 patas, la gente al paso se reía de las habilidades de mi perrita.

Pero todo no fue feliz, porque había en la casa otros perros machos, y cuando estaba en celo, se la ataba, y si por esas casualidades se soltaba, se escapaba a la calle, se ensuciaba toda, y se ponía entre los yuyos a mirar a mi casa. Y cuando yo corría a buscarla, se escapaba. El drama era cuando quedaba preñada. Porque mi mamá cuando apenas nacían los perritos, los ahogaba. Y la pobre, buscaba sus cachorros por días. Una vez , coincidió que una gata de mi tía, había tenido gatitos, y como la perra estaba desesperada buscando sus perritos, que ya no estaban, le dieron un gatito, que luego tuvieron que sacárselo, porque el gato de continuar al lado de ella, hubiera muerto de inanición, ya que las tetas de la perra, obviamente  era mas grandes. Le crearon a la perra una gran problema, porque ella creía que había tenido gatitos y cuando escuchaba los maullidos de gatitos bebes, salía a buscarlos.

Pasaron los años y para mi verla preñada era un castigo, porque yo sabia que venia después. Y como era la encargada de cuidarla, no siempre podía cumplir con esa función. Y me sentía culpable. Jugamos como dos chicos, y las veces que podía, sin que nos viera mi mamá, dormíamos juntas. Las veces eran contadas.

Mi mamá falleció. Y un día cuando volví del colegio la encontré  envenenada, con mis escasos diez años, y sola porque mi papá estaba trabajando, la tuve en brazos y lloraba sin poder hacer nada. Porque en ese tiempo,  no tenia idea que las veterinarias existían, pero de saberlo donde debía llevarla, a cuantos kilómetros?, tampoco  había gente cerca.

Y murió. Cuando vino mi papá, la enterró en el jardín de casa.

Por eso, cuando veo una perrita preñada en la calle, sufro porque el tiempo paso y todo sigue igual, ya no se ahogan a las crías, pero ya crecidas las tiran en la Panamericana, para que las atropellen los autos.

 

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Onna

 

Onna fue abandonada en el invierno del año 2001 en la Placita de La Madre en cercanías de la estación Fernández Moreno, del F.G.U., San Martín, Pcia. De Bs. As. Era una cachorrita de dos o tres meses, asustadiza, pequeñita y flaquita. Se quedó alli, junto a otros perros. Jorge, dueño del taller de herreria frente a la plaza comenzó a llevarle la comida diariamente. Los chicos del barrio hicieron una colecta para castrarla. Entre todos la cuidaban durante el día. El problema venía por la noche y los fines de semana. Ella se adueñaba de la vereda del taller de Jorge y no dejaba pasar a nadie, mordiéndoles las piernas y pies! Después , cuando Jorge cerraba su taller, ella comenzó a correr el auto donde iba su benefactor, poniéndose en peligro al cruzar calles y avenidas. Asi pasaron varios meses, entre vecinos que se quejaban por la presencia de la perrita y Jorge que no sabía como resolver el problema. A la perrita por ese tiempo la llamaban Tamy. Finalmente Jorge habló con su familia y un 21 de mayo del año 2002, subió a la cachorrita a su falcon y la llevó a su casa. Alli, Marga, esposa de Jorge y Juan Pablo , el hijo, la recibieron con mucho cariño. Le dieron un buen baño, la llevaron al veterinario y le compraron un moisés con colchón y todo para que esté cómoda. El nombre de Tamy se lo cambiaron por Onna, que quiere decir mujer en idioma japonés, al que ella respondió inmediatamente. Desde entonces Onna vive en un hogar donde se la cuida con mucho amor. Todos los días pasea con Jorge por la Agronomía o por la Placita de Girardot, en Villa Urquiza. Dos veces por semana va a pasear con Fabiola y otros perritos. Onna es dulce, tierna, amorosa con sus dueños. Siempre agradece toda demostración de amor de la misma forma. Onna parece un lobo pequeño. Su pelaje es gris, tiene orejas paradas ribeteadas con un borde blanco. Su cola enroscada parece nevada. Onna es hermosa. Ella tiene muchos amigos perros y humanos. En agronomía siempre saluda a Nora, y a Mirabelli. También corre a los gatos!! Quiso mucho a Full , el rotwaler de Tomás. Ahora juega con Lulu en la placita y con todos los callejeros que encuentra.

La queremos muchísimo, es nuestra compañera inseparable.

JORGE Y MARGA, los papas de ONNA.

Villa Urquiza 30 de julio de 2007

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Chuclo

Siempre fiel …. Un  ejemplo para los humanos

 

Hace unos días, cuando unos voluntarios de Kimba venían de regreso del aeropuerto de Málaga de llevar a cinco galguitos para que volaran a Bélgica y así salvar sus vidas, cuando pasaban por el cementerio mancomunado del pueblo de Chiclana (Cádiz), vieron un pequeño yorkshire vagando con rumbo fijo por esa carretera muy peligrosa. Debido al peligro que existía para el pequeño perro, pararon la furgoneta de Kimba y uno de los voluntarios jugándose su integridad física hizo varios intentos para poder coger aquel perrito.Después de intentar varias veces cogerlo, ese pequeño quiso continuar su camino. No hubo más remedio que utilizar la fuerza y meter al perrito en la furgoneta y llevarlo a Kimba donde estaría a salvo.

Comprobamos que estaba identificado y que llevaba perdido diez días y también comprobamos sorprendentemente de que el pequeño "CHUCLO" , lo único que quería era entrar en el cementerio donde se encontraba su dueño enterrado desde hacia varios días.

Enviado por Claudia- Mar del Plata

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Ver referencia: María José de Refugio Kimba

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Rubia

Comentario con referencia a chuclo

 

Y yo lo creo!! hay aquí un perrita que  en una ocasión, le salvó la vida  a su dueño, cuando lo vió inconsciente en el suelo estuvo ladrando hasta que alguien consiguió entrar en la casa y le prestaron auxilio. Más adelante  murió el dueño, y  fue detrás en el entierro, no la dejaron entrar en la iglesia aunque lo intentaba por todos los medios. Y aún hoy, que han pasado años,acude al cementeri, JUSTO a la tumba de su dueño y se queda allí. Se llama Rubia, es una perrita mestiza...para que luego digan.

Tachi Salas

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Enviado por Claudia - Mar del Plata